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marzo 07, 2012

Espectro Boreal (o Transforma I)

Cielo de los muones, tierra quieta. El suelo que antes pisabas se disolvió en tus pestañas, limpiando tu ser, por si acaso.

Tu bicicleta nunca se oxidó. Aprendió a volar y te trajo hacia donde estas. Dormías y no te diste cuenta. Aprendió a volar y después huyó. El algún momento, lo entenderás.

Cielo de los muones, el cuerpo al que ahora te aferras, es gentilmente golpeado, y aún así, no se siente. No hay luz, no hay movimiento, nada escapa. Estática y dominancia.

El tiempo se cansa y deja de caminar.

Te encuentras suspendido en la oscuridad del Ek, y sólo estás rodeado por su inmensidad.

Tus sentimientos también se encuentran suspendidos, pero sabes que cada Há restantes dejó de moverse en tu bolsillo, lo sientes, duermen, contigo.

Todo el equilibrio fue alcanzado, y apenas comienza. Reacción infinita. Y tocar las marcas de tus dedos fue suficiente para que el primer Há se derritiera, frente a ti y entre tus manos.

Fuente infinita del Ek. Siente también la soledad, la nostalgia de no poder reflejar. Aurora de la oscuridad y frecuencia de la ausencia. Es tiempo de despertar.

Y el momento. Pierdes el viejo miedo, y tus ojos ya se mueven. Tratas de recordar como mover cada hueso. Y en tu mente se concentra sólo un pensamiento. Te invade. Recuerdas.

Su regalo, y tu misión. El instinto y el nacimiento del Ek. Primer Há naciente en un nuevo e infinito vacío. Por primera ocasión, deseo y necesidad juntos.

Surgió y creó la materia. Y sabes que existe, porque no lo puedes observar, aunque si lo sientes. Porque su gentil grandeza te abraza y sabe quien eres. Quieres ver.

Sabes que debes cerrar la mente y calmar los ojos, aunque se encuentre en ti latente el temor a abrirlos y perderlo todo. Estar sólo, otra vez, sin algo que puedas tocar, o ver, o sentir. Solo. Y aún así, sigues.

Sientes y encuentras en tu bolsillo otro Há, y te quema la piel. Quiere salir. Late. Grita.

Tomas fuerte, si aún puedes, el segundo Há entre tus manos. Simplemente sabes que hacer, porque lo sientes. Como sientes que debes respirar, o seguir soñando. Se abren tus puños.

Cae, Há quemante, directo en la serenidad del Ek. El temor es aplastado por la creciente euforia.

Aún lo puedes ver todo, sin abrir los brazos. El nuevo Universo gira. Tus pupilas abandonan tus ojos, y forman una esfera blanca, azul, verde. Todos los colores se ven, y ninguno.

Por primera vez, puedes ver sin que se quemen tus ojos.

Crecen tus pupilas, y aún estando fuera de ti, sabes que te pertenecen, te acarician, sin tener forma. Aleación con con el Há de la luz. Crecimiento interno. Volumen.

Sale, gentilmente del Ek para respirar por si mismo. Los muones dejan de golpearte. Los absorben tus pupilas.

Cae el Ek a pedazos. La sorpresa te invade, y también te invita a verlo todo. Lejos de nada, pero cerca de ti, nacen de la esfera, arterias como las que se dibujan en tu piel, y quietas, se quedan, sin escapar de la nada. Grandes.

El Ek puede verte ahora, tú a él. Cielo morado con caminos azules y un Ek transparente. El segundo orden natural. Nuevo viajero e iluminador eterno. Kán. Luz interior, calor universal, transformación.

Ya  sirven tus ojos, si quieres verte y abrirlos, ver un poco; o si prefieres nunca abrirlos, y ver en realidad.

Llamado del segundo hijo. La esfera llama, y nadie puede oír, tiene tus ojos, y los escuchas sentir. Tiene tus ojos y ves su color. Tiene tus ojos, y quieres llegar. A la esfera. Al color. Kán.

Pides y te dejas llevar por el Ek. La esfera se acerca al cuerpo que te encarceló y lo quema. Enlaces y amor.

No explota, ni crece más. Sólo brilla y juega contigo, con el Ek, sin una sinfonía completa.

Te abrazan, con suavidad, las arterias, y se ajustan con exactitud a tu cuerpo.

Fluye, por primera vez en ti, una nueva sensación. Cargas y electricidad.

Te apoyas en la suavidad de tus plantas, mientras el Ek aún viaja suavemente contigo.

Vueltas alrededor de un centro, unido por arterias, lazos fuertes e irrompibles, flexibles, maleables. Kán gira en torno al cuerpo que habitas. Mientras te llena, con todo lo nuevo que tiene para ti.

Te llena y viajan sus recuerdos hacía ti. Sus tiempos se guardar en las partes vacías que tienes. Y te llenan.

Sientes de repente, la nueva adicción. Sustituye al vacío, y se llenan tus pulmones de un nuevo instinto.

Sabes que hacer, y tus dedos corren hacia tus inmensas bolsas. No aparece nada.

No aparece nada y sigues. Hasta que aparece sólo un Há. Todos los demás tienen miedo.

El cuerpo te lleva hacía la parte central de tu nuevo Universo. Y sabes que hacer.

Tomas el tercer Há entre tus dos manos. Y naturalmente, sale tu instinto.

El primer aliento de la concentración del tiempo. Corre y eriza cada una de las suaves partes del Há.

Se convierte en polvo ante ti, y comienza a volar. Dispersión y partículas.

Viaje universal, sin contar el tiempo. Regresa el tercer instinto y llena tus poros hasta derramarlos.

Juega y hace nudos con tu cabello. Gira con el Kán y mueve al Ek, unión nueva.

Tercer orden Universal. Tohil. Choque de partículas e invisibilidad. Acompañante de los perdidos y libro de los tiempos. Conector de las lejanías.

Transferencia del conocimiento y viaje interminable. Aliento de los inmortales, fuerza que impulsa.

Pierdes tu centro, y caes. Pero nada ya es duro. Los tres sentimientos te sostienen.

Recobras el aliento, recobras la energía. Viajas flotando. Y observas a tu exterior.

Silencio y quietud. Que todo lo que existe no se ve, pero a veces, se escucha.

Alto total, y no puedes sentir tu aliento. Algo viejo busca el escape.

No llegó con las arterias, no estaba tampoco en Ek, ni en Tohil. Era algo que ya existía.

Eran las voces que viajaron contigo. Y querían salir.

Querían conocer el nuevo hogar y el nuevo orden.

Querían sentir.

Gran Poema de los tiempos existentes.

Te sientas en la fuerte y sutil grandeza del Ek.

Rodeado del Kán, unidos por arterias.

Te acaricia el Tohil, y te pide ser completo.



Escape y nuevo equilibrio. Buscas un cuarto Há.

Lo comes y escapa una voz, que las contiene a todas.

Tolil, cuarto orden del Universo. Tranquilidad y elocuencia. Ritmo y ondas. Frecuencia.

Dador de silencio, y su asesino, cuando es oportuno.

Ek, Kán, Tohil y Tolil, cierras los ojos,y todo es quieto, como al principio, pero ahora sin estar solo.

Fusión de cuatro fuerzas y condensación.

El canto que siempre abre tus costillas viaja hacia ti.

El ave de todas tus vidas, iluminación universal.

“Existes ya, más no eres completo.

Sabes cuáles son tus partes, y donde encontrarlas. No hay quien sepa lo que encontrarás, ni a dónde llegarás, o si podrás llegar.

Sabes quien eres. Sólo sabes que eres Ek. Eres Kán. Eres Tohil. Y eres Tolil.

Encuentra tus partes y amárralas a ti. Sabes que es lo que te falta. 

No las dejes ir y se completo. Destruye lo que ya no existe, y crea tu nuevo Universo.

No las dejes ir y se completo. Busca lo que aún no encuentras, e inventa lo que aún no existe, para que existan. Para ti”.